
23 Litros de agua en un bidón de vidrio, contenido por una malla de cuerda sintética amarilla, que a través de una polea es sostenido por una cuerda de 53 metros, amarrada al cuerpo del artista. Luego de 37 minutos de quietud, el cuerpo tensionado por una carga perpetua se levanta y comienza a enrollarse, liberando cantos catárticos y movimientos de inducción energética. A medida que avanza la cuerda, la presión sobre el cuerpo aumenta exponencialmente, sometiendo al artista a un estado de limite vital. Al llegar a la estructura, el agua desciende leventemente, el enredo es liberado, el agua es transportada junto a un caminar meditativo y frágil, hasta regar tres plantas en macetero amarillo.




Fotografía: Ignacio Gutierrez
Vestimenta: Hans Pol
Sonido: Felix Encina
Curatoría: One Moment Art
